Lo que construimos
no se queda quieto.
Además de los entornos que hacemos para cada cliente, construimos y mantenemos nuestras propias herramientas. Nacen de un problema real de un oficio concreto, se prueban con gente que vive de ello, y quedan listas para instalarse en cualquier negocio del sector. Son de NIEVO: las hacemos, las cuidamos y las mejoramos.
El problema
Un camionero autónomo termina la ruta y le espera la peor parte: una bolsa de tickets arrugados, el gasoil que se lleva el 40 % de lo que gana, y la pregunta que casi nadie sabe contestar — cuánto le cuesta de verdad cada kilómetro. Los papeles acaban en una carpeta hasta que la gestoría los pide, y para entonces ya no sirven para decidir nada.
Lo que construimos
Hace una foto al ticket y la inteligencia artificial lo convierte en un movimiento contable. Si algo no cuadra, no se lo inventa: lo aparta para que él lo confirme. El resultado es un cuadro de mandos con lo que cuesta rodar, en qué se va el dinero y cuánto IVA tiene por recuperar. Y lo que de verdad quita el sueño arriba del todo: cuántos días quedan para que caduque la ITV o el CAP, porque un papel vencido te deja parado.
Un oficio que trabajaba a ciegas entre ruta y gestoría, con sus números delante cada día.
El problema
Las horas trabajadas acaban siendo un asunto de memoria. El trabajador entró sobre las once, salió de madrugada, un día hizo barra y otro puerta —que se paga distinto— y encima trabaja en dos o tres sitios. La empresa, por su parte, está obligada por ley a llevar el registro diario de la jornada de cada empleado, y en muchos sitios eso sigue siendo una hoja de papel o un Excel que rellena alguien de memoria a fin de mes. Las dos partes acaban discutiendo sobre la misma cifra que ninguna tiene apuntada.
Lo que construimos
Un registro de jornada que sirve a los dos. El trabajador ficha y ve el cronómetro con los euros subiendo en tiempo real, cambia de puesto en un toque —cada uno a su precio—, sabe cuánto le debe cada local, lleva los adelantos y manda el resumen desglosado por WhatsApp. Ese mismo registro, hora a hora y puesto a puesto, es exactamente el que la empresa necesita tener. La app entiende las madrugadas sola y funciona sin registro previo: entrar y fichar cuesta un minuto.
Hoy funciona la parte del trabajador. El panel para que el local confirme turnos y liquide es el siguiente paso, y es donde el producto se convierte en negocio.