El problema
Un camionero autónomo termina la ruta y le espera la peor parte: una bolsa de tickets arrugados, el gasoil que se lleva el 40 % de lo que gana, y la pregunta que casi nadie sabe contestar — cuánto le cuesta de verdad cada kilómetro. Los papeles acaban en una carpeta hasta que la gestoría los pide, y para entonces ya no sirven para decidir nada.
Lo que construimos
Hace una foto al ticket y la inteligencia artificial lo convierte en un movimiento contable. Si algo no cuadra, no se lo inventa: lo aparta para que él lo confirme. El resultado es un cuadro de mandos con lo que cuesta rodar, en qué se va el dinero y cuánto IVA tiene por recuperar. Y lo que de verdad quita el sueño arriba del todo: cuántos días quedan para que caduque la ITV o el CAP, porque un papel vencido te deja parado.
Un oficio que trabajaba a ciegas entre ruta y gestoría, con sus números delante cada día.